
Un mundo sin gestación subrogada: ¿cuántas personas nunca habrían nacido?
Imagine por un momento que mañana la gestación subrogada desaparece. La tecnología deja de existir. Los programas desaparecen. Ya no existen las clínicas que ayudan a las personas a convertirse en padres por este camino. A primera vista, podría parecer que el mundo casi no perdería nada. Al fin y al cabo, la mayoría de las personas tienen hijos de forma natural.
Pero, si observamos con más atención, resulta evidente que millones de personas que hoy van a la escuela, se enamoran, forman una familia y construyen una carrera profesional quizá nunca habrían llegado a este mundo.
El niño que no podía nacer
Muchas personas creen que la gestación subrogada solo es necesaria para las mujeres que no tienen útero.
En realidad, existen muchas más razones:
- ausencia congénita de útero;
- enfermedades oncológicas;
- abortos espontáneos recurrentes;
- enfermedades cardíacas graves;
- enfermedades autoinmunes;
- numerosos intentos fallidos de fecundación in vitro (FIV);
- situaciones en las que el embarazo representa un riesgo para la vida de la mujer.
Hace apenas cien años, todas estas historias terminaban de la misma manera: sin hijos. Hoy terminan con la risa de un niño.
La paradoja más sorprendente de la medicina moderna
Cada año nacen miles de niños gracias a la gestación subrogada. Sin embargo, la inmensa mayoría de las personas ni siquiera imagina que entre sus amigos, compañeros de trabajo o vecinos puede haber niños nacidos de esta manera. ¿Por qué?
Porque no se diferencian en absolutamente nada de los demás. Estudian, practican deporte, forman familias y se convierten en padres igual que cualquier otra persona. Y esto derriba uno de los mayores temores que rodean a la gestación subrogada: la idea de que estos niños serán «diferentes». En realidad, solo hay una diferencia: fueron esperados durante mucho tiempo.
Un camino que puede durar décadas
A veces, el camino hacia la gestación subrogada comienza mucho antes de la primera consulta.
Para muchas parejas, este recorrido suele ser así:
- entre 5 y 10 años intentando lograr un embarazo sin éxito;
- varias intervenciones quirúrgicas;
- numerosos tratamientos;
- varios programas de FIV fallidos;
- decenas de miles de euros gastados;
- las constantes preguntas de los familiares: «¿Y cuándo van a tener hijos?»
En algún momento, las personas comprenden que el problema no es la falta de deseo ni de amor. El problema es simplemente que, a veces, la naturaleza necesita ayuda.
La gestación subrogada ya ha cambiado la demografía
De esto casi no se habla, pero las tecnologías modernas de reproducción asistida ya están influyendo en la natalidad de muchos países. Especialmente en aquellos donde las personas retrasan la maternidad y la paternidad hasta los 35–45 años. Cada vez nacen más niños gracias a las técnicas de reproducción asistida. Y si antes la medicina solo trataba la infertilidad, hoy, en realidad, hace posible el nacimiento de personas que, de otro modo, nunca habrían llegado al mundo.
¿Quién es realmente la persona más importante de esta historia?
Normalmente, toda la atención se centra en los futuros padres o en la madre gestante. Sin embargo, el verdadero protagonista de esta historia es el niño.
Porque es por él por quien unen sus esfuerzos decenas de personas:
- especialistas en medicina reproductiva;
- embriólogos;
- genetistas;
- obstetras;
- coordinadores;
- psicólogos;
- abogados;
- futuros padres;
- madre gestante.
Como resultado, nace una persona que, quizás algún día, ni siquiera llegue a imaginar cuántos esfuerzos fueron necesarios para que pudiera venir al mundo. Y probablemente ese sea el mejor final posible. Porque el objetivo de la gestación subrogada nunca ha sido crear niños «especiales». Su propósito es mucho más sencillo: dar la oportunidad de vivir a quienes, sin esta tecnología, nunca habrían nacido.